jueves, 16 de abril de 2009

Historia: La demanda que destruyó a los Beatles

Nota preliminar: El siguiente artículo fue publicado originalmente en la revista Beatlefan en su edición de julio de 2002 por Joseph Self. Tere Chacón obtuvo el permiso para publicar el texto en español en el blog de su propiedad (Vease blog). Beatleología agradece a ambos por la difusión de la historia de los Beatles y remite al lector hacia ambos sitios.



Antecedentes


Mucho se ha escrito a través de los años en relación a las circunstancias que causaron que Paul McCartney demandara a sus compañeros de grupo en el último día de diciembre de 1970. Su acción inició una serie de batallas legales entre The Beatles y varias compañías asociadas a ellos que continuaron durante la mayor parte de las siguientes dos décadas. Este artículo únicamente se enfoca en la acción inicial promovida por McCartney y examina precisamente lo que él pidió al tribunal inglés que llevó su caso. Al enfocarse en los factores citados que hicieron que McCartney buscara apoyo legal del sistema inglés, este artículo no hablará de los argumentos presentados por las partes en disputa o de la orden de la corte que estableció que la solución solicitada (el nombramiento de un receptor y un contador imparcial) fuera concedida. Excepto por los antecedentes descritos al principio y las observaciones del autor en las conclusiones, este escrito se basa únicamente en los argumentos efectuados por el representante de McCartney en la corte los días 1 y 2 de marzo de 1971.

Para entender por qué McCartney ejerció una acción tan drástica como lo fue el demandar a sus amigos y ventilar públicamente los asuntos de The Beatles, se presenta a continuación un resumen de los antecedentes.

Antes de abril de 1967, George Harrison, John Lennon, Paul McCartney y Richard Starkey, también conocido como Ringo Starr, fueron socios a voluntad. Como Pete Best podría confirmarlo, esto significa que el acuerdo de trabajar juntos podría darse por terminado por cualquiera de ellos y en cualquier momento. Sin embargo, el 19 de abril de 1970, los integrantes del grupo firmaron un acuerdo de asociación por un periodo de 10 años, con el nombre "The Beatles & Co.". Apple Corps Limited también formó parte de la asociación con un ochenta por ciento de interés sobre el capital y utilidades de la asociación. Apple aceptó pagar la suma de £800,000 para ser considerado como socio. Como las corporaciones son tratadas como entidades legales diferentes, The Beatles estaban asociados a su propia compañía. El acuerdo de asociación le dio a la compañía el derecho de manejar los asuntos de la asociación y explotar los activos de ésta de la manera mas efectiva para la obtención de utilidades como fuera posible. El acuerdo además establecía que "los libros de contabilidad serían llevados por la asociación" y que el último día de cada año, cada socio recibiría una hoja de balance anual y una declaración de pérdidas y ganancias del año.

The Beatles contemplaron que su manager de casi toda la vida, Brian Epstein, estaría a cargo de sus asuntos en la implementación y ejecución de este nuevo acuerdo. Sin embargo, en agosto de 1967, Epstein murió y los asuntos financieros de The Beatles se volvieron más complejos. Apple se convirtió en una compañía totalmente operativa y experimentó pérdidas a una velocidad alarmante. A principios de 1969, John Lennon le comentó a Ray Coleman, de la revista Disc, que si las cosas continuaban como habían estado en sus asuntos financieros, The Beatles estarían en bancarrota en seis meses.

Esta declaración llamó la atención de Allen Klein, un norteamericano que se desempeñaba en el negocio de la música y en el manejo de artistas en Nueva York y que también era agente en la presentación de ciertos grupos británicos, entre ellos, las presentaciones de los Rolling Stones. Klein, que controlaba una compañía estadounidense llamada ABKCO, se congració con Lennon, Harrison y Starr a finales de invierno y principios de la primavera de 1969. McCartney, sin embargo, no vio con entusiasmo la participación de Klein, en parte porque él quería que su cuñado, John Eastman, fuera el manager de The Beatles. A pesar de la falta de unanimidad dentro del grupo, se firmó un contrato el 8 de mayo de 1969 entre ABKCO y Apple, ejecutado por Lennon y Harrison como directores de Apple, así como por los tres Beatles que querían a Klein a cargo de sus asuntos. McCartney nunca firmó el contrato con Klein.

En el curso del siguiente año y medio, Klein se desempeñó con cierto éxito como el manager de The Beatles. Renegoció el acuerdo existente de las grabaciones con Capitol Records para los Estados Unidos, Canadá y México y aumentó las regalías de diecisiete y medio por ciento a veinticinco por ciento. También participó en las negociaciones para liberar a The Beatles de Nems, la compañía formada por el fallecido Epstein. También puso la película "Let It Be" en manos de los distribuidores y el álbum del mismo nombre en las tiendas. Por otro lado, The Beatles perdieron el control de sus derechos de publicación en Northern Songs, ya que la compañía fue vendida a ATV (una falla que, para ser justos, no puede achacársele completamente a Klein). Alejó a McCartney aún más al intentar retrasar el lanzamiento de su álbum solista "McCartney" y al permitir el ingreso al mercado de Let It Be después de que Phil Spector trabajó en él.

En 1970 fue claro que The Beatles no iban a volver a grabar juntos, por lo menos en el futuro inmediato. Starr estaba trabajando en su proyecto individual, que incluía Sentimental Journey y Beaucoups of Blues, y continuaba su carrera fílmica. Tanto Lennon como Harrison se encontraban grabando sus álbumes solistas producidos por Phil Spector. McCartney no se encontraba muy dispuesto a hacer nada después del lanzamiento del disco "McCartney", por lo menos en parte ya que no estaba claro si las ganancias de las grabaciones solistas se tendrían que dividir como lo establecían los términos del acuerdo de asociación.

Aunque McCartney le recriminó a Coleman la publicación de las declaraciones de Lennon, él también compartía esa preocupación sobre los asuntos financieros de The Beatles. McCartney había nombrado a algunos contadores para trabajar para él en mayo de 1969 y para el 10 de diciembre de 1970, los contadores de The Beatles Company no habían podido producir un reporte de ningún periodo subsecuente al 31 de marzo de 1968. Una de las labores que Apple asignaba a The Beatles en forma individual era que se encargaran de su contabilidad, y el estado de sus registros financieros hizo que McCartney cuestionara si existía suficiente dinero en las cuentas de Apple para pagar los impuestos que se debían. No fue sino hasta que se programó para diciembre de 1970 una apelación por parte de The Beatles en contra de una declaración del impuesto sobre percepciones, que McCartney y sus asesores encontraron necesario iniciar una demanda.

McCartney demanda a Lennon, Harrison, Starr y Apple

En su acción promovida en la Alta Corte de Justicia, División de la Cancillería, en Londres, McCartney tuvo que nombrar como demandados a sus socios. Aunque los demandados eran John, George y Ringo, era claro que el blanco principal de su demanda era Allen Klein. McCartney solicitó dos sentencias básicas. Primero, solicitó el nombramiento de un receptor que actuara como el custodio de las propiedades y los intereses en los cuales The Beatles estaban involucrados. Segundo, pidió que la contabilidad de la condición financiera de The Beatles fuera llevada por alguien contratado por el receptor. De acuerdo al diccionario legal Black's Law Dictionary, un receptor es "una persona indiferente a las partes de una causa, nombrado por la corte para recibir y preservar las propiedades o fondos durante un litigio, recibir sus rentas, manejar sus asuntos y utilidades y aplicar o desecharlas en base a lo indicado por la corte cuando no parezca razonable que cualquiera de las partes mantenga su propiedad".

El objetivo era contar con alguien que no fuera personal de Apple (que estaba trabajando bajo la supervisión de ABKCO) para manejar los asuntos de Apple y mantener los registros financieros en orden. Fue claro que la posición de McCartney era que The Beatles no eran ya un grupo en funcionamiento y que el receptor tuviera la labor primaria de recolectar los pagos de diferentes fuentes relacionados con el trabajo de The Beatles desde sus inicios.

Debido a que Paul fue la parte iniciadora, debió presentar la "carga de pruebas" que justificaran la necesidad de tal acción extrema. Después de todo, le estaba solicitando al juez que interviniera en los contratos comerciales que habían sido firmado voluntariamente por todos los involucrados y que despojara del control de la compañía a la mayoría de las partes firmantes del contrato, es decir a John, George y Ringo. Paul, aparentemente, inició la acción legal a insistencia de sus asesores, pero cuando ingresaron a la corte, declararon cada queja que tenían sin titubeos.

El abogado de McCartney, David Hirst, habló durante el periodo de la presentación del resumen y presentó el caso en contra de los tres Beatles, Apple y, por extensión, Allen Klein, de una manera ordenada y detallada. Hirst proclamó que sin un receptor de confianza, los activos de The Beatles se encontraban en riesgo. McCartney presentó, en siete puntos, las pruebas por las cuales se podía inferir que los activos de la sociedad habían sido mal usados o contabilizados. Estos puntos fueron: (1) que Allen Klein facturaba más dinero para su comisión que aquella a la que tenía derecho con base en el acuerdo que la mayoría de The Beatles habían firmado con él; (2) los demandados habían firmado contratos que afectaban la propiedad de la sociedad sin el conocimiento o consentimiento de McCartney; (3) el estado abismal de la contabilidad de la sociedad; (4) agrupado con los siguientes dos puntos, la situación financiera de la sociedad; (5) la situación de los impuestos que generaba la sociedad; y (6) los adelantos excesivos tomados por los socios sobre los activos de la sociedad. Finalmente, el séptimo punto fue un alegato general que establecía que Allen Klein había actuado de manera inapropiada como el manager de The Beatles, y basado en su comportamiento, la corte debía asumir que era muy probable que continuará así en su capacidad como manager de The Beatles.

También fue de la incumbencia de McCartney demostrar que al analizar el caso en su totalidad, la corte dictaría como apropiada la disolución de la asociación. Además de los puntos establecidos anteriormente, Paul declaró que su libertad artística estaba siendo coartada por sus socios al grado de que era un "trato injusto" entre los mismos.



Alegatos de Pagos Excesivos por parte de Apple a Klein

Hirst inició su presentación con lo que probablemente era su argumento más fuerte: que Allen Klein había recibido pagos excesivos en sus comisiones por las regalías provenientes de varias fuentes. Su primero ejemplo fue el álbum "McCartney". Klein reclamó una comisión sobre las regalías del álbum aunque estaba claro que el no tenía un contrato de manejo con McCartney. Un punto de contención durante el litigio fue que si los álbumes solistas de los socios se consideraban como activos de la asociación, esto es, que si las regalías que generaban debían ser divididas (y en el caso de Starr, Harrison y Lennon, esto no importaba ya que Klein sí había firmado un contrato con ellos tres). McCartney fue inflexible en su postura, que exigía que los proyectos como solistas no fueran incluidos en el acuerdo de asociación.

En cierto momento, John Eastman escribió un comunicado a EMI Records en beneficio de Paul y pidió que la regalías del álbum "McCartney" fueran retenidas en lugar de ser otorgadas a Apple (y por consecuencia, a Klein). Una vez que Klein vio lo que el álbum había generado en el reporte de EMI, dedujo su comisión de aquellas ventas de los activos de Apple. Klein, por lo tanto, se otorgó a sí mismo 72 mil libras de comisión por regalías que ni siquiera habían sido entregadas a Apple sino que habían sido retenidas por EMI. Debido a lo anterior, McCartney no había recibido nada por las ventas del disco.

David Hirst entonces presentó su segundo ejemplo de sobrepago a Klein al analizar las comisiones cargadas por los discos de The Beatles que sí se encontraban cubiertos bajo el acuerdo de asociación y que fueron lanzados bajo el nombre "Beatles". Klein había negociado un incremento de las regalías con Capitol Records (que controlaba los mercados de los Estados Unidos, Canadá y México, el más grande para los discos de The Beatles) con el cual éstas aumentaron de 17 1/2% a 25% del precio de distribuidor. Aún el mismo McCartney aprobó esta renegociación y firmó los documentos que pusieron la nueva tarifa en vigencia. Sin embargo, el acuerdo que Klein había firmado con Starr, Harrison y Lennon incluía una comisión del 20 por ciento sobre cualquier incremento en las regalías que pudiera ser obtenidos por Klein. Cuando los registros finales fueron emitidos, se vio que Klein había tomado 20 por ciento de las regalías totales. Sobre la cantidad total de dinero que The Beatles ganaron durante 1969 y 1970, Klein exigió comisiones de manejo por 851 mil libras y ya se le habían pagado más de 600 mil libras. McCartney declaró que la comisión por tales regalías de Capitol Records no debió haber excedido de 250 mil libras.

(Con el fin de aclarar el efecto de lo que Klein hizo, imagine que The Beatles tuvieron ventas por sus discos de 100 mil. Con base en ese monto, The Beatles habrían recibido $17,500.00 bajo el contrato anterior, pero bajo el contrato renegociado con Klein, esa suma alcanzaría los $25 mil. Por el mismo, Klein tendría derecho a una comisión de $1,500.00, -20% de $7,500.00, las regalías adicionales obtenidas por la habilidad de negociar de Klein. Sin embargo, Klein tomó el 20% de la suma total, es decir, se quedó con una comisión de 5 mil).

Klein también había reclamado una comisión de 123 mil libras por las regalías de EMI que no incluían las ventas de los discos en los Estados Unidos, Canadá y México y de las cuales ya habían sido pagadas 114 mil libras a ABKCO. La posición de McCartney fue que no había existido incremento en esas regalías por las ventas de EMI y que, por lo tanto, no se le debía comisión alguna a Klein.

Varias Violaciones en el Acuerdo de Asociación

Hirst se refirió entonces a las numerosas violaciones que habían en el acuerdo de asociación. Tal como se describió previamente, el contrato original con Klein le fue presentado a Paul McCartney para su consideración y firma y bajo la ley básica de asociaciones, podría ser considerado como valido ya que fue validado por la mayoría de los socios. En corto, Paul pudo haber votado en contra de los otros o no votar y, como sucede en la vida, tuvo que regirse por la decisión de la mayoría. Sin embargo, después de la ejecución del contrato que McCartney se negó a firmar, existieron varios acuerdos adicionales entre Apple y Klein.

Para empezar, no existió disputa en cuanto a que, en septiembre de 1969, Apple Records, Inc., había enviado una carta a Capitol en la que solicitaba que las comisiones de Klein le fueran pagadas directamente a éste e indicando que ABKCO recibiría el 20 por ciento de todos los montos acumulados de Capitol Records, Inc. La carta fue firmada en representación de Apple Records, Inc. por Lennon a nombre de la asociación de Starkey y Lennon y de Apple Corp. Limited a nombre de Harrison y Lennon. McCartney mantuvo que él nunca vió esos documentos antes del litigio. El Acto de Asociaciones en Inglaterra, al momento, establecía que una mayoría de socios pueden gobernar ciertas casos pero solo después de efectuar una consulta con la totalidad de los mismos. La posición de McCartney fue la de asumir, sin conceder, que el contrato original con Klein había sido legal en ese momento y que cualquier variación en el mismo relacionada con Capitol Records tendría que ser evaluada con él con el fin de que fuera válida y qué no había sido el caso.

Un evento similar tuvo lugar en 1970, cuando fue enviada una carta a EMI en la cual Apple autorizó que el 10 por ciento de las sumas adeudadas a Apple le fueran pagadas a ABKCO, otorgándole a Klein una comisión por ventas afuera del mercado estadounidense que él no hubiera recibido bajo el acuerdo de mayo de 1969. Una vez más, esos documentos fueron firmados por Harrison, Lennon y Starkey, y como antes, McCartney declaró no tener conocimiento de tales documentos.

Los Registros Financieros de Apple

Hirst entró en detalles cuando habló del estado abismal de las cuentas de Apple. Señaló que, después de que Klein asumió el puesto de manager de The Beatles, no había existido nadie a cargo de la contabilidad entre agosto de 1960 y enero de 1970. Hubo una persona que no estuvo de manera continua entre enero y junio de 1970 y después ningún contador estuvo a cargo hasta el mes de diciembre del mismo año. No sólo fue un problema para McCartney determinar que dineros habían sido erróneamente pagados por Apple a Klein, pero también existía un problema creciente en cuanto a los impuestos. En una carta a Klein fechada en abril de 1970, uno de los contadores escribió que sus tres cartas anteriores relacionadas con las cuentas no habían sido contestadas y mencionó el interés sobre las ganancias obtenidas en la isla en las mencionadas cuentas. En correspondencia ante la corte, los contadores declararon que necesitaban una cooperación plena por parte de Klein y de Apple pero que no la estaban recibiendo.

El Estado Financiero de Apple

El abogado de McCartney se refirió entonces al estado financiero de la asociación. Sin ingresar en detalles legales, la información que pudo ser aportada por los contadores indicaba que el valor neto de Apple, excluyendo las propiedades de buena fe, era de 208 mil libras. No era una cantidad pequeña aunque también había un pago de impuestos pendiente por 341 mil libras. Además, existía una sobretasa de pasivos. Para empeorar las cosas, los Beatles, de manera individual, habían tomado dinero de la cuenta de la asociación dejando pagarés en su lugar. Lennon había tomado 76 mil libras, Starr 68 mil libras, Harrison 20 mil libras y McCartney 18 mil libras. Desde el punto de vista del estado de sus registros, no parecía que The Beatles pudieran cumplir con sus obligaciones fiscales.



Objeciones a la Capacidad de Klein como Manager

El Sr. Hirst entonces llegó al su punto final el cual señalaba los riesgos que corrían los activos de la asociación al estar estos manejado por alguien que no era de confianza como Klein. Además de los puntos que ya había mencionado en detalle (comisiones excesivas, variaciones secretar al acuerdo de manejo original y problemas en la contabilidad), Hirst continuó declarando cómo Klein se había involucrado en los asuntos de Maclen, una compañía de publicación propiedad de Lennon McCartney. Maclen funcionaba bajo contrato con Northern Songs y debía producir un cierto número de composiciones McCartney y/o Lennon cada año y, en 1969, Maclen inició una acción legal en contra de Northern Songs por cuestiones contables. Sin embargo, en el otoño de 1970, la acción legal cambió de ser por cuestiones contables a una de rechazo al contrato original. McCartney proclamó que este cambió se había efectuado sin su conocimiento y que Klein fue parte del mismo. Además, McCartney alegó que Klein había intentado apropiarse de una comisión por algunas de las ganancias de Maclen desde 1967 pero que los contadores le previnieron acerca de llevar a cabo tal acción.

Hirst entonces señaló que la práctica de tratar de cargar una comisión por las ganancias previas a la firma del contrato de Klein no sólo había sucedido con Maclen. Antes de que el contrato con Klein fuera firmado, en mayo de 1969, había existido una querella por disolución un tanto desagradable con Nems Enterprises. Debido a aquella batalla legal entre The Beatles y su compañía administradora, EMI retuvo un millón trescientos mil libras hasta que ésta se resolviera. La situación se resolvió en julio de 1969 y EMI liberó el dinero que había retenido. Klein entonces cobró su comisión del dinero que EMI había pagado en julio de 1969 aunque era claro que el dinero era originalmente pagadero en marzo 1 de 1969, dos meses antes de que se firmara el acuerdo con Klein.

McCartney también presentó varias quejas relacionadas con el manejo de la película "Let It Be". Mantuvo que el contrato que él había firmado en 1965 con The Beatles Film Production Limited (que después fue Apple Films Limited) había expirado y que, por lo tanto, Klein no tenía autoridad alguna para llevar a cabo negociaciones con United Artists para la difusión de una película en la cual él apareció. Además, se exhibió una carta de Ringo Starr a nombre de Apple Films, Inc. (la distribuidora estadounidense) y por George Harrison a nombre de Apple Films Limited, fechada el 10 de abril de 1970, en donde Apple consentía en darle a ABKCO el 20 por ciento del dinero pagado a Apple Films, Inc. Lo significativo de este hecho fue que Klein recibiría su dinero en dólares en lugar de libras y no tendría que pagar impuestos en Inglaterra. Sin embargo, el ingreso de The Beatles generado en Estados Unidos sería pagado a través de su compañía inglesa. La posición de McCartney fue la de señalar que Klein primero había hecho negociaciones para la aparición de la película "Let It Be" sin el derecho respectivo y después de que éste hizo el trato de tal manera que no tuviera que pagar impuestos en Inglaterra por la comisión obtenida por las ganancias de la película.

Para concluir la parte que mostraba de la poca confiabilidad de Allen Klein, Hirst señaló que éste tenía problemas legales en Nueva York, incluyendo una condena criminal y problemas legales con la Comisión de Seguridad e Intercambio por malos manejos comerciales. La posición de Hirst era clara: Klein no era una persona a la cual se le podía confiar una corporación como la de los Beatles. Con el fin de apoyar sus puntos, se cuestionó la integridad de Klein usando la Declaración Jurada que éste entregó a la corte inglesa. (ver Declaración Jurada de Klein).

La Certeza de la Disolución

McCartney entonces se adentró a la parte corta de su argumento, la cual señalaba que la asociación sería disuelta en una fecha futura. Muchos de los factores que habían sido enlistados previamente acerca de la relación comercial de las partes y el riesgo de sus activos también se aplicaron a tal cuestión. Sin embargo, existieron un par de factores únicos relacionados con este punto.

McCartney claramente no aceptó con agrado el hecho de que Klein había sido impuesto como manager por los otros tres. Aún así, el hecho primario fue la forma en que los eventos sucedieron después de que Klein fue nombrado manager lo que McCartney citó como evidencia que probaba que la asociación no podía continuar. Sin importar los malos manejos efectuados por Klein, fueron los demandados, Starr, Lennon y Harrison, los que nombraron a ABKCO como manager. Fue el hecho de que los tres socios individuales se involucraran en tratos con Klein lo que afectó los activos de la sociedad sin el conocimiento de McCartney. Se presentó como evidencia que McCartney no sólo no quería tener tratos con Klein sino que no deseaba ser parte de transacciones llevadas por aquellos que no lo tomaron en cuenta.

Hirst entonces se acercó a la parte final de sus argumentos: que la relación artística entre las partes se había roto y que no parecía que pudiese enmendarse. Citó el esfuerzo para retrasar el lanzamiento del álbum "McCartney" y los cambios en la canción de Paul "The Long and Winding Road" en Let It Be. Hirst también señaló que la libertad artística de McCartney estaba siendo coartada por sus socios. Esto, junto con el punto anterior, se calificó como "tratos injustos" entre los socios y la aceptación de tal situación sería suficiente para que la corte disolviera la asociación.

Observaciones del Autor

Como se mencionó en la introducción, la moción de McCartney solicitando a un receptor fue concedida. El juez no tuvo que emitir veredictos para todos los puntos presentados por McCartney y centró su decisión, que fue de naturaleza temporal, en los malos manejos de Klein. El juez encontró veracidad en el argumento que establecía los riesgos sobre los activos de la asociación si ésta continuaba operando de la misma manera y además dio por cierta la probable disolución de ésta debido a la conducta de los demandados.

En retrospectiva, la decisión de McCartney desde un punto de vista puramente comercial fue extremadamente fácil de tomar. Aunque algunas de las acciones de Klein como manager habían sido aprobadas por McCartney, sobre todas aquellas que se dieron durante las primeras etapas de la relación (el arreglo con Nems y las negociaciones con Capitol), las cosas pasaron de ser medianamente tolerables a totalmente insufribles en poco más de un año. Sin embargo, ser el que demandó a los demás con el objetivo de deshacerse de una situación intolerable debió haber sido una decisión extremadamente difícil. Paul tuvo que aguantar los reproches de sus compañeros, las críticas de la prensa y la desaprobación del público que lo vio como el que tomó la iniciativa para acabar con The Beatles. Aquellas personas externas que lo criticaron no sabían o no entendían totalmente lo que él sentía que estaba mal; aquellos que vivieron la situación de cerca lo menospreciaron aún cuando fueron los que tomaron las decisiones sin su aprobación. Aquí la pregunta no es por qué McCartney demandó sino por qué se tardó tanto tiempo en hacerlo.

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