miércoles, 9 de diciembre de 2009

John

Era un niño cuando me enteré de su existencia. Por desgracia ese día anunciaban las noticias el acontecimiento de su muerte. Años después descubriría su música y mi vida nunca más volvería a ser la misma. Recuerdo que en la secundaria -la inolvidable Anexa- organicé un pequeño homenaje colocando un dibujo que realicé con mis manos en la parte superior del pizarrón. Sopongo que a nadie le interesó pero para mí fue un gesto significativo. Hace años que ya no es mi ídolo, en el sentido de que es mi modelo de conducta o algo parecido, y me he acostumbrado a conocerlo más como un ser humano lo cual, desde mi punto de vista, lo presenta ante mis ojos como más mortal pero no por eso menos atractivo. Me agrada saber que el famoso pacifista era un energúmeno que perdía la cabeza ante su furia o ante los efectos impredecibles del alcohol o de las drogas (o de ambas); me complace saber que evitó su paternidad ante el nacimiento de Julian pero que se entregó en cuerpo y alma ante el nacimiento de Sean; me sorprende saber que el semental que podía tener relaciones con varias chicas en cada noche durante sus años gloriosos con el cuarteto, podía tener un amorío homosexual con Brian Epstein o besar en la boca en público a Jesse E. Davis. Y eso por mencionar los acontecimientos de su vida más conocidos. Quiero explicarme: John ha dejado de ser un modelo de conducta y ejemplo, el cual desearía emular a toda costa para convertirse ahora en John, el genio musical y el hombre. Lo cual significa que el personaje estará lleno de virtudes y, sobre todo, de defectos; lo que, en lugar de empequeñecer su figura, la engrandece. Podría especular lo que habría sido si no hubiera sido asesinado o elucubrar mil y una historias de un futuro inexistente, pero eso no haría honor alguno a John. Podría llorar su injusta muerte pero he decidido desde hace mucho tiempo reservar mis lágrimas para el momento en que tenga que vertirla en honor de mis propios muertos. A pesar de todo seguiré disfrutando de su legado y seguiré honrando su historia con este pequeño blog. Hoy sólo resta recordarle como se debe: escuchando su música, hacer otra cosa sería traicionarle. Los que hemos crecido con su música debemos de madurar aceptando el hecho de su muerte. Hacer lo contrario sería quedarse en una perpetua infancia.

2 comentarios:

redhood_1 dijo...

un grande de la musica definitivamente. buen post
saludos

http://thebeatlesapple.blogspot.com

marrau dijo...

gracias amigo redhood ojalá y sigas frecuentando este blog. Por mi parte estoy dispuesto a seguir el tuyo cuando pongas el widget de seguidores. Saludos y un abrazo.